Hoy me siento raro. Tengo mucho trabajo y no me apetece hacer nada. Tengo sueño y no quiero acostarme. Tengo unas hojas revueltas encima de la mesa que me gritan en silencio para que las lea una vez más, pero no puedo evitar hacerme el sordo. Me pongo un poco de música, pero al poco rato me duele la cabeza, incluso con la melodía más suave y relajada. Pongo la tele con la esperanza de encontrar algo interesante pero, como de costumbre, encuentro la misma basura putrefacta. Tengo demasiadas cosas en la cabeza; tantas incluso que me pierdo en mis propios pensamientos. Tantas ideas, tantas preocupaciones, tanta mierda al fin y al cabo, que no puedo evitar parar, desconectar y escribir. Escribir que estoy harto, que no quiero escuchar, no quiero ruido. No quiero relojes, ni horarios, ni calendarios. No quiero fechas, números, ni recordatorios. No quiero prisas, no quiero empujones, no quiero gritos, ni tensiones. No quiero razones, ni argumentos, ni explicaciones. No quiero remordimientos, miedos ni temores. No quiero preguntas, salvaciones ni recriminaciones. No quiero falsear, forzar ni fingir. No quiero pensar y no decir. No quiero creer y callar. No quiero gritos, ni quiero voces, ni siquiera palabras. No quiero gestos, ni quiero miradas. Quiero…
No hay comentarios:
Publicar un comentario